Soneto III

Soneto III

El silencio con un beso infinito

rozaba el límite de su cordura;

largas noches henchidas de amargura

poblaban sus lamentos y sus gritos.

 

Siente el morir más que el vivir finito,

vive al borde de la triste locura,

ahogándose en sus llantos, sin ternura,

su corazón parece de granito.

 

Muere el amor de un hombre indeseable;

revive el odio a una mujer maligna;

oye estallar en el oído al Tiempo!

 

Por más que siente que en su vida indigna

no muere el dolor interminable,

interminablemente bésala el silencio.

Imagen de Cabecera: A Want to believe, de Eric Fortune. 

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